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Ruta gastronómica por Malasaña

Pocos barrios de Madrid conservan una esencia tan reconocible como Malasaña. Su atractivo reside en la combinación de plazas llenas de vida, pequeños comercios, bares, restaurantes y calles que todavía conservan un marcado carácter vecinal. Malasaña es uno de esos barrios que se entienden mejor paseando sin prisa.

El nombre del barrio Malasaña procede de una de sus calles más emblemáticas, Manuela Malasaña, llamada así en homenaje a la joven madrileña convertida en símbolo del levantamiento del 2 de mayo de 1808 frente a la ocupación napoleónica. Hasta finales del siglo XX, buena parte de esta zona era conocida popularmente como el barrio de Maravillas. A esa identidad histórica se sumó, durante los años 80, una nueva capa que transformó para siempre la imagen del barrio; Malasaña se convirtió en uno de los principales escenarios de la Movida Madrileña, un movimiento cultural y social que acompañó los primeros años de la democracia con una explosión de música, arte, moda y nuevas formas de expresión. Locales míticos como El Penta o La Vía Láctea fueron punto de encuentro de músicos, artistas y personajes de aquella generación, y contribuyeron a consolidar la fama alternativa del barrio.

Esa mezcla entre tradición y vanguardia sigue definiendo hoy a Malasaña. Tiendas independientes, librerías, moda vintage, nuevos conceptos gastronómicos y establecimientos históricos conviven en apenas unas calles, convirtiéndola en uno de los rincones más cosmopolitas y dinámicos de Madrid. También su gastronomía refleja perfectamente esa personalidad. Las tabernas de toda la vida comparten espacio con cafés de especialidad, cocinas internacionales, restaurantes de tendencia y propuestas que reinterpretan el recetario madrileño. Hoy te proponemos un recorrido para descubrir Malasaña a través de su historia, sus plazas y, por supuesto, su gastronomía. Una jornada para perderse por sus calles y comprender por qué este barrio sigue siendo uno de los lugares con mayor personalidad de Madrid.

Bucólico Café Malasaña

Bucólico Café

Empezamos la jornada desayunando en una cafetería de especialidad del barrio. Bucólico Café recibió este año un Solete de la Guía Repsol por la buena relación entre su oferta y su precio; tienen cafés, batidos, tés, infusiones y chocolates. Los cafés los puedes hacer a tu gusto (con leche de avena, guisante, sabor a vainilla o caramelo salado…) y para acompañarlos tienen platos supercuriosos como el yogur griego natural con granola casera, plátano caramelizado y compota de pera con lavanda, o la tarta de almendras sin gluten.

Una opción más exótica es Masamune Coffee, con cafés mocha, iced matcha o café cold brew. ¡No te pierdas su brioche caramelizado con sorbete de lima, leche condensada y menta fresca! Tiene el equilibrio perfecto entre lo dulce, lo cítrico y lo refrescante.

Masamune brioche Malasaña

Masamune Coffee

Muy cerquita de Masamune, se encuentra el Museo de Historia, una visita cultural de gran interés. Está emplazado en un edificio del barroco madrileño del siglo XVIII; a través de sus extensas colecciones, podrás asistir a un recorrido por la historia de la ciudad y su evolución urbanística.

Después, entramos a La Musa Malasaña a por un aperitivo. En su carta conviven propuestas tan diferentes como las berenjenas japonesas a la brasa con tamarindo y sésamo ahumado, el bao de langostinos con mayonesa de kimchi o una empanada colombiana de ciervo con salsa guasacaca. Un recorrido de sabores que también deja espacio para guiños castizos, como los torreznos crujientes D.O. Soria con salsa sweet chili, en una cocina que juega con una mezcla de orígenes e influencias.

La Musa Malasaña

La Musa

Desde allí merece la pena continuar por las calles Velarde y Espíritu Santo, muy vinculadas al carácter alternativo de Malasaña. Velarde concentra buena parte de las tiendas de ropa vintage y de segunda mano del barrio; además, esta calle alberga La Vía Láctea, uno de los locales emblemáticos de la Movida. Por su lado, la calle Espíritu Santo mantiene ese ambiente de pequeño comercio, y cafés y negocios independientes que caracteriza al Malasaña actual.

El paseo desemboca en la Plaza de San Ildefonso, una plaza pequeña y muy animada que permite hacer una pausa y observar la vida cotidiana del barrio. En sus alrededores conviven terrazas, comercios tradicionales y nuevos conceptos gastronómicos. Desde aquí bajamos hacia la Corredera Alta y Corredera Baja de San Pablo, uno de los ejes históricos de la zona.

Teatro Lara Madrid Malasaña

En Corredera Baja de San Pablo aparece otro punto interesante: el Teatro Lara, inaugurado en 1880 y uno de los teatros históricos de Madrid. Muy cerca está también la iglesia de San Antonio de los Alemanes (calle Puebla), cuyo interior barroco completamente cubierto de frescos es una de las sorpresas patrimoniales de esta parte de la ciudad. Nos encaminamos a la calle Valverde 6, donde se encuentra Burnout, un restaurante con ensaladas, nachos, alitas y, sobre todo, deliciosas y contundentes hamburguesas.

Después de comer, seguimos nuestro paseo por Malasaña y nos acercamos a Lolina Vintage a por una limonada de fresa. Nos han dicho que las hacen espectaculares y el establecimiento por dentro es muy agradable para charlar un rato, con una decoración que recuerda el diseño pop de finales de los 60 y principios de los 70.

Lolina Vintage Malasaña

Lolina Vintage

Otra buena excusa para acercarse por Malasaña es conocer los dos templos de la Movida Madrileña, El Penta y La Vía Láctea. Son de los pocos espacios donde se vivió este movimiento cultural que siguen abiertos en la actualidad. Buen ambiente con música de décadas pasadas y una decoración ochentera para disfrutar de unas copas y un rato divertido con amigos.

La Vía Láctea

Más tarde, vamos a LaMucca de Pez para la cena. Este restaurante está situado en un bonito local en la Plaza de Carlos Cambronero 4. ¡No te pierdas el risotto de rabo de toro! LaMucca es ideal para comer o tomar algo a cualquier hora del día. Su cocina mezcla recetas españolas e influencias internacionales: desde ensaladilla rusa, burrata o rabas de calamar hasta propuestas como pad thai, pollo al curry o poke de salmón.

LaMucca de Pez

¡Y, cómo no, terminamos el paseo con un postre! En Malpica Bar puedes encontrar una degustación de postres perfecta para compartir; aunque, si hay que elegir un postre, nos quedamos con la tarta tatín. ¡Deliciosa!

Degustación postres Malpica Bar Malasaña

Malpica Bar

Lo prometido es deuda: las copas. En la calle Balverde hay un local con copas y música; en Casa Brava Madrid organizan conciertos y suele haber muy buen ambiente siempre. Perfecto para ir con amigos o en pareja.

 

Malasaña es uno de esos barrios que se saborean según se recorren. Sus calles ofrecen una buena muestra de cómo Madrid ha sabido combinar tradición, creatividad y nuevas tendencias. Recorrer Malasaña es también descubrir esa capacidad tan madrileña de reinventarse sin perder del todo sus raíces. Por eso, merece la pena dejarse llevar, entrar en sus locales, sentarse en alguna de sus plazas y disfrutar del barrio.

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