En 1964, Ángel Nieto abrió un pequeño mesón junto a la Plaza Mayor con una receta que, sin pretenderlo, se convirtió en leyenda: sus champiñones a la plancha. Preparados con ajo, perejil, chorizo y un toque de limón, pronto se ganaron el favor de madrileños y visitantes, hasta el punto de ser considerados por muchos los mejores del mundo. El éxito llevó a la familia a mudarse al número 17 de la Cava de San Miguel, donde hoy continúa la tradición bajo la dirección de su hijo Pablo y su primo Francisco, que lleva más de 50 años detrás de la barra. En su cocina se preparan toneladas de champiñones cada año, siguiendo la misma receta original. El mesón mantiene intacto su espíritu castizo: barra siempre llena, conversaciones cruzadas y el sonido del piano acompañando el bullicio, comer aquí no es solo probar su plato emblemático, es formar parte de una historia que huele a vino, risas y memoria madrileña.
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