La propuesta combina cocina mestiza y coctelería contemporánea en un espacio que cambia de ritmo a lo largo del día, pasando de ambiente relajado a un tono más vibrante cuando cae la noche. La carta mezcla influencias mexicanas y asiáticas con platos pensados para compartir, desde una burrata rellena de pesto de almendras fritas hasta un bocadillo de calamar en brioche con mahonesa de kimchi, croquetas de langostinos y guajillo o pulpo en salsa macha sobre papa revolcona. También aparecen guiños como el aguachile de langostino o un bao de cochinita pibil. En la barra, los clásicos conviven con creaciones que buscan carácter propio, donde tragos como Lady Shanghai, The Grand Mother o Ronnie Rocket marcan el pulso líquido de la casa.
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