Este restaurante, ubicado en el centro de Madrid, propone una cocina italiana que respeta la tradición sin dejar de lado la creatividad. Su carta se apoya en ingredientes de alta calidad y en la elaboración artesanal de sus pastas, con platos destacados como los ravioles de calabaza con crema de pistacho o las preparaciones con trufa, que reflejan una interpretación actual de sabores clásicos. El espacio, de estética contemporánea, acompaña la experiencia con una atmósfera sobria y cuidada.
El compromiso con la sostenibilidad está presente en cada aspecto de su operación. Colabora con proveedores certificados, prioriza materias primas ecológicas y de comercio justo, y aplica medidas de ahorro energético mediante sistemas de climatización e iluminación eficientes. También ha reducido de forma significativa el uso de plásticos de un solo uso y optimiza la gestión de residuos. Esta combinación de cocina bien ejecutada y responsabilidad ambiental refuerza la solidez de su propuesta.