Fundado en 1927, después de casi un siglo de historia es un testigo vivo de la vida del barrio. Nació en tiempos difíciles, cuando el abuelo de Alfonso abrió sus puertas, entre campos de trigo y vaquerías, atendiendo a vecinos y obreros que pagaban, cuando no había dinero, con productos del huerto. Aquel espíritu solidario marcó el carácter del local, que con los años se convirtió en punto de encuentro de varias generaciones. Hoy, Alfonso mantiene la tradición familiar con la misma cercanía y autenticidad que aprendió de su padre y su abuelo, la oreja con salsa brava sigue siendo su plato más célebre, acompañada de boquerones, gambas a la gabardina y cañas servidas con maestría. Distinguido como “maestro tirador”, este bar sigue siendo un rincón donde se conserva intacto el sabor y la memoria del Madrid más auténtico.
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