Fundado en 1952 por Francisco González y Rosario de Francisco, este mesón castellano se convirtió con el tiempo en uno de los referentes gastronómicos más emblemáticos de Chamberí. Llegados desde su Turégano natal, el matrimonio abrió una pequeña taberna que, a base de trabajo y constancia, fue creciendo hasta consolidarse como templo del asado segoviano en Madrid. Hoy, 3 generaciones después, el local sigue fiel a sus raíces, ofreciendo cochinillo y cordero al estilo tradicional, asados lentamente en horno de leña y servidos con la calidez de siempre. Su fachada de ladrillo visto y los dos arcos que enmarcan la entrada son ya una seña de identidad en la calle Ponzano, donde vecinos y visitantes se dan cita para disfrutar de su barra castiza con torreznos, morcilla o croquetas. En el interior, los comedores de estilo rústico castellano conservan la esencia de una casa que ha sabido mantenerse firme frente al paso del tiempo, combinando la tradición segoviana con el pulso moderno de una de las calles más vivas de Madrid.
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