En un espacio que combina la elegancia nocturna con un guiño escocés, la experiencia fluye entre luces bajas, terciopelos oscuros y una barra que entiende la coctelería como un ritual preciso. La atmósfera es íntima, casi confidencial, pensada para quienes buscan conversación sin prisa y tragos ejecutados con técnica sobria. La carta gira en torno a destilados de carácter y mezclas que respetan el espíritu clásico, mientras pequeñas actuaciones en vivo añaden un pulso cálido a la noche. Todo está diseñado para sentirse lejos del ruido: un refugio discreto donde cada servicio se entrega con calma, donde el whisky tiene un peso propio y donde la cita se convierte en un encuentro auténtico, casi secreto, entre bartenders y huéspedes que valoran la atención silenciosa y el detalle bien hecho.
Mapa bloqueado por configuración de privacidad
Para ver el mapa, por favor acepta las cookies de marketing en el banner de consentimiento.