Hace más de una década, Miguel Ventura dejó la abogacía para abrir Badila, un comedor en el barrio de Lavapiés centrado en la cocina de mercado. Su compromiso con la frescura lo lleva cada mañana a seleccionar personalmente verduras, carnes y pescados, priorizando siempre el producto del día. En su cocina no hay cabida para preparaciones de la jornada anterior, salvo los guisos, que se benefician del reposo.
El menú diario es el corazón del proyecto: una selección cambiante de 16 platos que permite ofrecer una comida cuidada a precios razonables. Esta propuesta ha ganado el favor del público, con un local que suele estar lleno y clientes esperando su turno. Ventura destaca el esfuerzo que implica mantener ese nivel de calidad día tras día, pero también la satisfacción que supone ver la buena acogida de su concepto. Además, el restaurante aplica prácticas sostenibles en su funcionamiento, alineadas con el uso responsable de los recursos y la reducción del impacto ambiental.