Fundada en 1940 es famosa por sus bocadillos de calamares, un clásico madrileño que atrae a los clientes gracias a su buena relación calidad-precio.
Además ofrece opciones como bocadillos de panceta, chorizo, morcilla o queso, junto a raciones como las imprescindibles patatas bravas. Cuenta con 2 plantas: una barra en la planta baja y mesas en la planta superior, ideales para disfrutar tranquilamente de sus especialidades. Un rincón imprescindible para los amantes de la gastronomía tradicional de la ciudad.
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